Una naranja le dice a la otra naranja que las personas se comportan de manera extraña, y yo durante toda mi vida me planteo, quizás sea nuestro comportamiento el que no se corresponde con la sociedad a la que pertenecemos. ¿Me quedé atrás? ¿Me adelanté a los tiempos? O símplemente hemos pasado tanto tiempo queriendo ser diferentes que al final sencillmente nos volvemos vulgares y la comodidad se ancla en nuestra vida sin que nos demos cuenta. Quizás los años nos hacen desear la vida que los comunes mortales poseen y que nosotras, perpetuas naranjas, no tendremos nunca.
Devaneos en un día de playa.
viernes, 11 de mayo de 2007
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1 comentario:
Querer, solemos querer lo que no tenemos. Me perdí la metáfora de las naranjas, pero sé una cosa: cuando te empeñas en ser diferente, te alejas de los demás. Y cuando te empeñas en ser igual que todo el mundo, entonces te alejas de ti mismo...
Que es complicado? Claro!
Pero ya sabes lo que digo en el último post: "you can't always get what you want, but if you try sometimes..."
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